La pandemia está afectando los procesos de producción, venta y distribución de las empresas de todos los sectores a nivel global. Algunas compañías lograron adaptarse más rápido; otras tuvieron un proceso de adecuación más prolongado. En ambos casos, el cambio obligado introdujo redefiniciones estratégicas, transformación de los procesos, costos imprevistos y reconversión de trabajadores cuyas funciones perdieron peso específico en la operación y tuvieron que asumir nuevos roles para adaptarse a las nuevas dinámicas del negocio de cada organización.

Veamos algunas cuestiones a tener en cuenta:

1) La salida es colectiva y no incluye la contemplación de intereses individuales mezquinos. Conforme se extiende la cuarentena con duración indefinida y sin fechas específicas para la aplicación masiva de vacunas, es claro que estamos inmersos en un proceso de incertidumbre, donde la clave pasa por pensar estratégica y colectivamente, evitando razonamientos vinculados al ‘sálvese quien pueda’.

El mundo acaba de perder algunas batallas, es cierto. Pero la mitad del vaso llena nos indica que aún no perdimos la guerra que continúa disputándose actualmente desde gobiernos, empresas y ciudadanos aunque no siempre en forma coordinada y en pos de un bien común.

2) En la unión está la fuerza. Luego de un combate como el que estamos librando a nivel mundo, región, país, organización y personas, hay que pensar estratégicamente en reunificarse para medir fortalezas y debilidades. Y a partir de allí tomar fuerzas para ganar la contienda (unidos, o como decíamos en el punto anterior: colectivamente).

3) Pensar a futuro. Aunque la urgencia incite el cortoplacismo, es el momento de pensar en el largo plazo porque cuanto menos haya para perder más necesario resulta pensar en cómo lograr una solución definitiva y en cómo curar los problemas que ya estaban en la economía y en la sociedad.

4) Definir fortalezas. Identificar aquellas cuestiones que nos dan ventajas competitivas es el primer paso para avanzar en una respuesta con posibilidades de éxito.  Las dos fortalezas principales que tiene Argentina son:

  • La producción de alimentos, de energía y de conocimiento.
  • Nuestro capital humano con capacidad para triunfar en cualquier parte del mundo organizado.

Este mismo ejercicio debemos hacerlo a nivel organización y profesional.

5) Establecer una estrategia. Como país, podemos entender la necesidad de crear un Plan Estratégico Nacional que se apoye en la educación para articularla con la innovación en las áreas vinculadas con nuestros pilares: las industrias energética, la alimenticia y la industria del conocimiento. No serán las únicas, pero dan criterio de unidad. Y en las condiciones actuales son las que más pesan para producir rápido los productos de valor que el mundo se desespera por conseguir.

En las empresas será crucial redefinir eventualmente el negocio y los objetivos a partir de las nuevas dinámicas del mercado.

6) Producción vs emisión. La salida de esta crisis no reside en emitir moneda. Sí, en cambio, producir en serio, y sostener un plan de industrialización y de mejora de los procesos a largo plazo. Necesitamos producir y exportar productos de alto valor agregado, los que generan las divisas que necesitamos urgentemente.

7) La educación como pilar central. Educar con foco en  las necesidades actuales y futuras del mercado laboral permite generar la cultura de desarrollo desde la escuela. Fomentar el desarrollo de programas de capacitación empresarial que se apoyan en instituciones educativas de enseñanza superior especializadas, para elevar el nivel de nuestros profesionales logrando un impacto directo en la productividad y la competitividad.

Educar es la forma de encontrar el porqué y el sentido a un norte productivo serio para el país. Podemos desarrollar una educación orientada al trabajo y a la producción de productos con valor agregado. Esto es lo que hacen los países que les va bien.

Es también una forma de dar sentido a la formación profesional, a la consolidación y crecimiento de las cadenas de valor y a la profesionalización de las Pymes que se quieren sumar a la necesidad de crear los productos del valor real que el mundo nos quiere comprar.

8) Visión integral. Las decisiones macro impactan mucho en las decisiones micro. Y los profesionales argentinos, de excelente nivel y que triunfan en todos lados, no pueden escapar a lo que se determina ahora como plan de largo plazo. Desde el Estado es imprescindible tener a esto en cuenta. Desde las organizaciones y la actividad profesional, es vital leer hacia dónde van las políticas de un país, antes de invertir y planificar.

 

Sin duda, estamos en un momento para verdaderos estadistas. No para chapuzas y recurrir a “más de lo mismo”.

Los países menos desarrollados y con moneda débiles son los que salen más dañados de estas crisis. Los países serios, con visión colectiva que incluya a absolutamente todos los sectores sin condicionamientos, con seguridad jurídica y con proyectos a largo plazo son aquellos que crecen.

 

Ignacio Sánchez Chiappe es Director de IEEC – Escuela de Negocios, Supply Chain Management y Logística.

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About Author

Ing. Civil (UBA), M. Sc. (Universidad de Berkeley), CPIM y CSCP (APICS), SCOR-P, SCOR International Instructor.

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