¿Estamos atendiendo lo que realmente importa?

Sin duda que la euforia que caracteriza a la reunión anual del Foro de Davos, donde se reúnen las personalidades más importantes del mundo de la política y de los negocios, este año ha tenido un ambiente distinto, más lúgubre que otras veces.

¿Qué ha pasado en Davos? Uno de los temas que se ha instalado es el de “Industria 4.0”. Y lo interesante fue escuchar a la Ministra de Trabajo de Francia, Muriel Pénicaud, en una pequeña charla que publicó la web del Foro, donde dice lo siguiente: “Estamos invirtiendo 15.000 millones de Euros en 5 años para entrenar masivamente a 1 millón de jóvenes y a 1 millón de desocupados. Francia está con un nivel muy alto de desocupación y aunque logremos que esta gente se capacite, aún no tenemos las competencias que necesitamos para los trabajos actuales. Una de cada dos empresas en Francia tiene dificultades para reclutar gente, mientras se mantiene el alto nivel de desocupación. Cada nuevo trabajo o trabajo transformado, lleva, converge, en la revolución digital y en inestabilidad creando simultánea y paradójicamente un montón de nuevas oportunidades para las que no tenemos las capacidades que se necesitan”.

En Davos se habló, con preocupación, de muchos aspectos de la revolución digital que están impactando en las diferentes actividades humanas. La enumeración que sigue, si bien puede parecer algo larga, cuando se la examina apenas, sirve para darnos cuenta que nos alcanzan de una manera u otra en todo: Globalización 4.0; Impresión 3D; Blockchain; Realidad Virtual; Realidad Aumentada; Data Analytics; Logística; e-Commerce; Drones; Inteligencia Artificial y Robótica; Internet de las Cosas; Cuarta Revolución Industrial; Economía Digital y Sociedad; Educación Circular, Educación y Habilidades; el Futuro de la Energía; el Futuro de la Movilidad; el Futuro de la Producción; el Futuro del Consumo; Empleo y Habilidades; Empresas Familiares; Emprendedores; Innovación,  etc.  Todo, además,  con un transfondo muy marcado de las cadenas de abastecimiento, supply chains, cadenas de valor o como se lo quiera llamar. El mundo se ha complicado…. mucho!

Francia, un país que está metido de lleno en la problemática mundial, en el mercado europeo globalizado, y que lucha por mantener su lugar de potencia entre los principales países del mundo, está preocupada a fondo por el tema de la educación y porque sus pobladores tengan las capacidades y habilidades que se requieren. Su dato es por demás elocuente: una de cada dos empresas tiene problema en encontrar la gente que necesita.

Se transparentó en Davos también el hecho de la desaparición de cientos de trabajo “blue collar”, de chaqueta azul, porque van siendo (o han sido ya), reemplazados por las máquinas, los datos, la capacidad de acción remota, etc. Pero ahora también se habla de los cientos de trabajos “white collar” (administrativos y de oficina), que están desapareciendo o en vías de desaparecer.

Sin ánimo de sembrar el pánico, me vuelvo a preguntar lo mismo: ¿estamos distraídos? ¿qué nos preocupa? ¿en qué estamos pensando?

Toda la sociedad y no tan sólo el Gobierno tenemos una enorme, enorme (repito) responsabilidad! El momento es por demás angustiante. El año pasado, para dar una idea de la precariedad de nuestra economía agropecuaria, perdimos cerca de 9.000 millones de dólares por la sequía. Este año, ha llovido en algunos lugares hasta el punto de producir inundaciones. ¿Y el año que viene, qué pasará? Obviamente, nadie lo sabe. Pero, tenemos la obligación de cuestionarnos todo. Y en el terreno de la educación para el trabajo y para que las empresas sepan cómo agruparse y cómo crear valor, la necesidad es aún más urgente. Hay que pensar soluciones de fondo. Si Francia tiene problemas, ¿qué podemos esperar nosotros, cuando estamos a merced, simplemente, del clima y sus locuras?

¿Estamos en condición como país y como sociedad de crear valor? ¿Podemos convertir a la Argentina en un exportador neto de valor agregado? ¿Podemos realmente pasar de ser el “granero del mundo” al “supermercado del mundo”? Más fácil decirlo que hacerlo, sin duda.

De nuevo: ¿qué capacidades necesitamos y no tenemos? ¿Cuánto llevará adquirirlas?¿Cuánto llevará convencernos que convivimos con el cambio, que somos el cambio? ¿Dos generaciones? Mejor comenzar en serio antes que después.

No es tarea de un único sector. Gobierno, Sindicatos y Empresas, definiendo qué se necesita, tal como lo dice Francia. Porque lo primero, al romper paradigmas, no es romper por romper, sino saber a dónde queremos para ajustar la marcha. Por allí va la verdadera necesidad. No es solución definitiva “dar pescado” a la gente, sino “enseñarles a pescar”. A ellos y a sus hijos. Sin duda.

No seamos “triunfalistas”, pensando que todo se arregla en un día, o que es la responsabilidad es del otro, o que hay una hada mágica que nos solucionará el problema.

Algo más para terminar. Ante la ralentización del crecimiento tecnológico, en Davos se comenzó a plantear con urgencia la necesidad de Internet 5.0, una velocidad ciertamente hasta 100 veces mayor que la actual.

En Estados Unidos, publicaron también hace unos meses que en los tres próximos años el sector Logística y Supply Chain iba a generar 270.000 puestos de trabajo y….. que no los tenían. Si no existen, si no están las personas con los conocimientos y capacidades necesarias, no hay desarrollo.

En fin, el tema es largo, y seguiremos en notas sucesivas. Pero es un nuevo toque de atención, y me pregunto si no será el momento de focalizar el tema de la Responsabilidad Social Empresaria por este lado. Hacer competitivas a las empresas a través de la capacitación de su gente para ser, realmente, competitivos.

Referencias:

World Economic Forum: Mapas de Transformación

Jobs Creation Muriel Pénicaud Investment in Training


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About Author

Ing. Civil (UBA), M. Sc. (Universidad de Berkeley), CPIM y CSCP (APICS), SCOR-P, SCOR International Instructor.

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