La pandemia aceleró tiempos y nos mostró cuál es el nivel de desarrollo de cada país y su capacidad para enfrentar los desafíos que deberemos asumir en el cortísimo plazo:

  • Se produjo una aceleración y un salto en el tiempo de 3 a 5 años en términos de transformación digital, con una importante injerencia de la virtualidad en las actividades humanas. El ritmo de adopción de la virtualidad llegó para quedarse.
  • Las cadenas de suministro también recibieron el impacto de la crisis, con la aceleración de la producción de bienes imprescindibles para combatir al Covid-19, que no venían siendo fabricados en la escala que se necesitó. Con la llegada de la vacuna, los laboratorios enfrentan el reto exponencial de tener que producir miles de millones de vacunas en el menor tiempo posible.
  • La llegada de las vacunas además aceleró el nivel de cobertura logística que se necesita para poder distribuir la mayor cantidad de dosis a todos los rincones del planeta, con la mayor rapidez y seguridad.
  • Los procesos de toma de decisión también experimentan una aceleración desconocida hasta ahora, revelando la capacidad o incapacidad de los gobernantes de todo el mundo para asumir el mayor desafío de sus vidas (dejando a muchos en el nivel de su incompetencia). Lo mismo ocurre en las empresas.

El coronavirus es un espejo cruel que nos exhibe y muestra nuestras debilidades en toda su dimensión y el impacto que éstas tuvieron, tienen y tendrán en personas concretas y el devenir de las naciones.

Ningún sector estuvo exento de ser interpelado por esta descomunal crisis que hoy se enfrenta al comienzo de una solución igualmente descomunal.

El mayor reto logístico de todos los tiempos

Kate O’Brien, directora de vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), expresó que “desarrollar la vacuna en tiempo récord fue “como construir el campamento base en el Everest. Pero entregarlas y garantizar que la gente sea, de hecho, inmunizada con el número correcto de dosis… Eso es lo que se va a necesitar para alcanzar la cima”.

Sin duda, el desafío que tenemos por delante es mayúsculo:

  • DHL, en colaboración con McKinsey & Company en calidad de socio analítico, publicó un estudio sobre el establecimiento de una logística estable para vacunas y material médico durante el COVID-19 y en futuras crisis sanitarias. Allí describen la magnitud de una tarea enorme: para ofrecer una cobertura global con las vacunas del COVID-19 se requerirán hasta 200.000 envíos en contenedores, 15 millones de entregas en cajas refrigeradas y 15.000 vuelos a lo largo de las diversas estructuras de la cadena de suministro.
  • Desde el sitio de noticias mexicano T21 informan que es preciso vacunar de manera homogénea al menos a poco más del 70% de la población, para lograr una disminución tangible en la transmisión de la enfermedad
  • Se prevé que una dosis única de vacuna para todas las personas del mundo, requiere aproximadamente de 8,000 aviones de carga 747. A su vez, estos aviones deben estar adecuadamente equipados para poder transportar las vacunas con el nivel de frío que cada una requiere. Todo esto, en el marco de un contexto en el que las líneas aéreas perderán unos 100.000 millones de dólares en 2020.
  • Ronald Schaefer, director senior de Consultoría de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), sostiene que en la práctica presente el 25% de las vacunas llegan a su destino degradadas debido a un envío incorrecto, el 30% de los productos farmacéuticos desechados puede atribuirse únicamente a cuestiones logísticas, o el 20% de los productos sensibles a la temperatura se dañan durante el transporte debido a una cadena de frío rota. El nivel de desafío no deja de incrementarse.
  • Infobae destaca que el despliegue obligará a reorganizar el mapa de rutas de los principales operadores con negocio de carga, un sector que se vio revitalizado en la crisis aérea del 2020.

Lamentablemente y pese a todos los esfuerzos que se realicen, un estudio de la Johns Hopkins School of Public Health, afirma que una quinta parte de la población mundial no podría vacunarse hasta 2022.

Hasta mediados de noviembre, las reservas totalizaban 7.480 millones de dosis, el equivalente a 3.760 millones de vacunas, considerando que la mayoría de los tratamientos se completan con dos inyecciones.

El diario La Tercera informa que Chile se encuentra 6º a nivel mundial en el nivel de reserva de vacunas, y es el único país latinoamericano entre las naciones que ya se aseguraron vacunas para poder abastecer a la totalidad de su población.

Planificación del mayor despliegue de transporte de la historia

En sintonía, con la seriedad con la que debe tomarse la situación, IATA publicó la guía ‘2nd Release Available Now: Guidance for Vaccine and Pharmaceutical Logistics & Distribution’, para garantizar que la industria de carga aérea esté lista para respaldar la gestión, transporte y distribución a gran escala de vacunas COVID-19. Un material de lectura imprescindible para autoridades gubernamentales y responsables de líneas aéreas, otros medios de transporte y compañías de logística.

Las prioridades establecidas por IATA para desarrollar la capacidad y los recursos necesarios para la distribución de vacunas incluyen:

  • La disponibilidad de instalaciones con temperatura controlada y equipo adecuado, maximizando el uso o reorientación de la infraestructura existente y minimizando las construcciones temporales.
  • La disponibilidad de personal capacitado para manejar vacunas sensibles al tiempo y a la temperatura.
  • El desarrollo de capacidades de monitoreo sólidas para garantizar que se mantenga la integridad de las vacunas.

“La entrega de miles de millones de dosis de una vacuna que debe transportarse y almacenarse en un estado ultracongelado a todo el mundo de manera eficiente implicará desafíos logísticos enormemente complejos en toda la cadena de suministro”, advirtió Alexandre de Juniac, CEO de IATA.

En tanto, desde la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional (AAACI) emitieron un comunicado donde enfatizan que la trazabilidad debe estar garantizada en todo momento y una vez que las vacunas lleguen a las diferentes bodegas a las que son enviadas, se debe realizar una nueva cuarentena en cadena de frío.

En América Latina, algunos países como Chile ya se ubicaron en la punta demostrando contar lo preparación y capacidad adecuada para asumir el desafío, al adquirir la vacuna de Pfizer, la que mayor exigencia de frío requiere y mayor complejidad de despliegue logístico demanda.

El Índice de Confianza del Transporte y la Logística (ICTYL), identificó a mediados de año a la pandemia como el principal factor de amenaza para las empresas de logística. Pero las compañías del sector que estén a la altura de los acontecimientos tendrán revancha con la distribución de las vacunas.

En la crueldad del espejo de la pandemia los habitantes de cada país de América Latina sabremos muy pronto qué tipo de dirigentes tenemos, el grado de desarrollo que hemos conseguido y, en definitiva, el tiempo que continuará el azote de este devastador virus a partir de las decisiones que se hayan tomado o no.

Por Ignacio Sánchez Chiappe, director del IEEC

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About Author

Ing. Civil (UBA), M. Sc. (Universidad de Berkeley), CPIM y CSCP (APICS), SCOR-P, SCOR International Instructor.

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