El futuro laboral
La automatización no es solo un fenómeno que las personas ven en las películas, sino también en los teatros, los aeropuertos, los bancos… La lista es interminable. La pregunta real con la que lidiamos es: ¿Cómo afectará la automatización nuestros propios trabajos y la fuerza laboral en conjunto? El miércoles, Co.Exist, una publicación de Fast Company, publicó “Cómo afrontar la era de la automatización: relajarse, reeducar y redistribuir”. ¿Realmente es tan simple?
Los expertos tienen diferentes opiniones. “Muchos apuntan a las revoluciones tecnológicas del pasado, las cuales, si bien desplazaron a los trabajadores, también simplificaron sus vidas”, escribe Ben Schiller para Co.Exist. Históricamente, las ganancias técnicas ayudaron a incrementar los puestos de trabajo y aumentaron la productividad. Otros expertos creen que, cuando las máquinas tomen el control de los trabajos, esos trabajos desaparecerán.
Un reciente informe preliminar publicado por McKinsey & Company, “Four Fundamentals of Workplace Automation” (Cuatro principios de la automatización en el lugar de trabajo), sugiere que el foco en que la automatización tomará el control de todas las ocupaciones es erróneo. En su lugar, la automatización reemplazará ciertas tareas.
“Muy pocas ocupaciones serán automatizadas en su totalidad a corto o medio plazo”, escriben Michael Chui, James Manyika y Mehdi Miremadi en el informe. “En su lugar, ciertas actividades son más propensas a ser automatizadas, lo que requiere que todos los procesos comerciales se transformen y que los trabajos realizados por personas se vuelvan a definir, como el trabajo del cajero se redefinió con la llegada de los cajeros automáticos”.
Las investigaciones de McKinsey & Company hallaron que un porcentaje tan alto como el 45 % de las actividades que realizan los trabajadores se puede automatizar si se adoptan las tecnologías actuales. Sin embargo, estas actividades no son solo las que realizan los trabajadores capacitados y con salarios bajos. La automatización puede modificar las tareas de una amplia variedad de trabajadores, incluso los de niveles más altos, como los gerentes financieros, los médicos y los ejecutivos sénior, lo que incluye a los CEO.
Los beneficios de la automatización son significativos e incluyen mayores resultados, calidad más alta y mejor confiabilidad. “La magnitud de esos beneficios sugiere que la capacidad de dotar de personal, gestionar y liderar las organizaciones cada vez más automatizadas será un importante factor competitivo que marcará la diferencia”, escriben Chui, Manyika y Miremadi.
Las investigaciones de McKinsey reconocen que la automatización no puede reemplazar capacidades como la creatividad y las emociones sensoriales. No obstante, su trabajo revela que solo el 4 % de las actividades realizadas por los trabajadores en los EE. UU. requieren de creatividad y que solamente el 29 % de las actividades requieren de la capacidad de emociones sensoriales.
“Mientras que estos hallazgos podrían lamentarse porque reflejan la pobre naturaleza de nuestras vidas laborales, también sugieren el potencial de generar más trabajo significativo”, escriben Chui, Manyika y Miremadi.
Diferenciación competitiva
A medida que la tecnología avanza a un paso confiadamente veloz, lo que está claro es que no podemos dudar en cuanto al lugar de la tecnología en la cadena de suministro y en la gestión de operaciones. Consideremos la definición simple de automatización del Diccionario APICS: “La sustitución del trabajo físico o mental humano por el trabajo de un máquina, o el empleo de máquinas para trabajo que de otra forma no podría lograrse, lo que supone una interacción menos continua con seres humanos que los equipos anteriores usados para tareas similares”.
Por Abe Eshkenazi, CSCP, CPA, CAE
Chief Executive Officer, APICS
Referencia: APICS
