De acuerdo con un artículo publicado en TechCrunch, la elaboración de vino puede ser un arte ancestral. Sin embargo, muchos productores de vino hoy en día utilizan tecnología actualizada para obtener ventajas competitivas en esta industria rentable. “La utilización de la tecnología y la ciencia para obtener todas las ventajas posibles puede ayudar a los productores a mantener bajos sus costos y precios, a disminuir su huella ambiental y a alcanzar la más alta calidad de sus vinos”, afirma Lora Kolodny para TechCrunch. Si se logran estas ventajas, una porción más amplia del mercado puede valer bastante. De hecho, el Instituto del vino estima que el vino de California por sí solo representa $31,900 millones en ventas minoristas y 1,600 millones en exportaciones.

Además de aviones, helicópteros y drones, ahora las bodegas utilizan sensores, aplicaciones y otros dispositivos en el campo para recopilar y controlar los datos agrícolas. TechCrunch realiza un perfil de Treasury Wine Estates, la compañía detrás de Beringer, Sterling Vineyards, Stags’ Leap y otras, y observa el modo en que el enólogo utiliza la última tecnología para proteger y perfeccionar sus cosechas.

“En algunos de sus viñedos, Treasury Wine Estates utiliza aplicaciones móviles para conectar a los gerentes con los trabajadores en el campo; tractores equipados con sistemas de alta tecnología que les permiten eliminar desechos [y]cosechar y clasificar las uvas de manera eficiente; sensores colocados en el suelo que pueden medir la sanidad del suelo o las plantas, realizar un seguimiento del clima y ayudar a controlar la irrigación; y luces láser instaladas en tractores que realizan mediciones exactas de las vides y hojas”, señala Kolodny.

Así es, luces láser. Las luces láser miden el crecimiento y equilibrio de la vid, que los enólogos denominan relación “racimo:brote”. Los productores utilizan estas mediciones junto con otros datos, que incluyen información sobre sequías, tormentas y diferentes fertilizantes, para hacer ajustes y minimizar la variabilidad.

Por ejemplo, “durante los últimos tres meses, California ha pasado de ser un estado con un área total de alrededor del 88 por ciento que le hace frente a condiciones de sequía, a uno con 59 por ciento con estas condiciones”, señala Kolodny. “Este cambio tan dramático puede afectar el sabor de un vino determinado, si el agricultor no cambia su táctica de manera adecuada”.

Otra herramienta que utilizan los trabajadores en Treasury Wine Estates es el sensor Pulsepod, fabricado por Arable. El sensor Pulsepod mide una amplia variedad de factores, que incluyen la cantidad exacta de lluvia y el color de las uvas en la vid. El equipo, alimentado por energía solar, envía información a la nube, lo que les permite a los productores de vino pronosticar el rendimiento de los cultivos de manera más efectiva.

Las bodegas también utilizan otra aplicación, desarrollada por Skycision, para los vuelos de sus drones. Desde la aplicación de Skycision, los agricultores examinan los datos, recopilados mediante una cámara de alta definición ubicada en el dron, para identificar plagas, vides enfermas y malezas.

“Los cultivos de alto valor como las uvas tienden a mostrar una propagación agresiva cuando se presentan ciertas enfermedades, lo que ocasiona que los agricultores arranquen enormes cantidades de vides para controlarlas”, afirma Kolodny. “Los datos más precisos los ayudan a arrancar únicamente lo necesario, o mejor aún, a prevenir la propagación de la enfermedad”.

Sin embargo, no todas estas tecnologías provienen de terceros. Will Drayton es el jefe de innovación de Treasury Wine Estates. Drayton explica que la compañía desarrolló su propia aplicación para realizar mapas y rutas y ayudar a los operadores de la cosecha a saber qué campos necesitan recolección de frutos, irrigación o aplicación de fertilizante.

Ya sean uvas tintas o blancas, el futuro es la alta tecnología

El éxito se mide por los resultados; en este caso, el vino. El artículo de TechCrunch no incluye los resultados de las experiencias de Treasury Wine Estates en cuanto al uso de estas tecnologías. Además, algunos enólogos argumentan que incorporar cada dispositivo que aparece no es necesariamente lo mejor para el vino. Sin embargo, utilizar la tecnología de manera efectiva puede ayudar a mantener bajos los costos de producción y los precios del vino.

Considere la siguiente definición de resiliencia del APICS Dictionary, 15.ª edición. “En la cadena de suministro, la resiliencia es la habilidad de regresar a una posición de equilibrio después de experimentar un evento que hace que los resultados operativos se desvíen de las expectativas. Se aumenta la resiliencia al incrementar estratégicamente la cantidad de opciones de respuesta y/o reducir el tiempo para ejecutar esas opciones. La resiliencia se mejora mediante el monitoreo y el control del riesgo”.

Sin importar si su organización fabrica vino o vehículos, el riesgo siempre influye en los negocios. ¿Cómo puede reducir el riesgo e incrementar la resiliencia? ¿Aumentar el uso de la tecnología puede reducir el riesgo? APICS puede ayudarle a responder estas preguntas difíciles. Por ejemplo, junto con el Instituto de Estimaciones y Planificación Comerciales (Institute of Business Forecasting & Planning), APICS se presentará en la Conferencia de lo Mejor de lo Mejor en Ventas y Planificación de las Operaciones, que se llevará a cabo el 16 y 17 de junio en Chicago. Esta conferencia abarca las últimas tendencias y mejores prácticas en la cadena de suministro y gestión de operaciones, que incluye administrar y mitigar el riesgo mediante la planificación de ventas y operaciones. Para obtener más información sobre este evento o registrarse, visite http://www.apics.org/best.

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CSCP, CPA, CAE Chief Executive Officer, APICS

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