El desafío de la cadena global

El desafío de la cadena global

El 80% del comercio mundial está vinculado a producciones de las que son parte varios países; la Argentina, rezagada.

Productos sin nacionalidad o, mejor dicho, productos ciudadanos del mundo. Tiempos en los que el «Made in X país» podría ser reemplazado por el «Made in the world», como promociona la Organización Mundial del Comercio (OMC). Apenas uno de los tantos efectos de una realidad comercial signada por las cadenas globales de valor (CGV), una forma de organización de la producción en la que primero se fragmenta el proceso para luego unir eslabones dispersos por el planeta. Como se observa en los informes de la OMC en sus páginas de estadísticas, la Argentina tiene exportaciones que salen a vincularse con las CGV que en proporción al total son muy inferiores a las de países comparables Así por ejemplo, según la OMC en el 2011, poco más del 30% de las exportaciones argentinas ingresan en CGV (entre ellas, algunas de granos, frutas o automotores), la proporción de exportaciones que se vinculan con CGV es de más del 35% en el caso de Brasil, casi el 40% en Colombia, más del 40% en Perú, casi 45% en Costa Rica, por encima de 45% en México, y más del 50% en Chile Y, más allá de América Latina, la proporción de exportaciones que ingresa en CGV supera en un 50% la proporción de las de Argentina en Indonesia, Arabia Saudita o Sudáfrica; y duplica la proporción argentina en los casos de Malasia, Corea o Taiwán.

Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, las cadenas de valor administradas por las empresas transnacionales -que son las que dominan el comercio- representan el 80% del intercambio mundial anual de bienes y servicios. Ergo: no formar parte de esa movida implica resignar participación en el comercio internacional. Y en el caso de la Argentina, el asunto aparece entre las materias pendientes. Con la expansión de las redes de producción, se ha generado una demanda de gestión efectiva que se intenta satisfacer mediante acuerdos profundos de comercio e inversión; especialmente en los aspectos de seguridad jurídica, libre movilidad de capitales, comunicación, sistemas informáticos, ventajas adicionales en el tema de contratación laboral, entre otros aspectos. Sin embargo, debido a que estos bienes intermedios pueden atravesar varias veces las fronteras en distintas etapas del proceso productivo, los costos derivados de la distancia, comunicación y logística suelen ser un rubro sensitivo, razón por lo cual las principales cadenas de valor tienen una clara dimensión regional . El despliegue  de CGV se desarrolló en torno a tres grandes ejes de producción mundial generalmente ligados a un “mega-mercado” de consumo en donde se han acelerado los procesos de integración comercial y facilitación del comercio. Este esquema deslocalizado ha constituido las “fábricas mundiales” hoy en día conocidas como la “Fábrica Europa” (centrada en Alemania), la “Fábrica América del Norte” (centrada en los Estados Unidos) y la “Fábrica Asia” (centrada en un principio en el Japón y más recientemente en China). En estos tres nodos del comercio internacional bajo CGV la gestión de la cadena se encuentra determinada por la fortaleza del mercado de consumo.

La Argentina con poca participación en este proceso

La Argentina aún privilegia relaciones comerciales desvinculadas del encadenamiento sistémico y eso conspira contra una mejor inserción internacional.

Mientras exportó en 2015 unos 20.000 millones de dólares menos que en 2011, sufrió en 2015 el cuarto año consecutivo de ventas externas más bajas que en algún año anterior. Situación que no se observaba desde 1981 y sus cuatro años inmediatos posteriores y contó con la más baja participación de las exportaciones con respecto al PBI desde el año 2000. Esto no es un hecho fortuito, todo lo contrario, atribuir a hechos mundiales nuestras complicaciones es no entender lo que ocurre.

Nuestras exportaciones, descontando la incidencia de los precios, cayeron un 9% en volumen en 2014 y en 2015 superaron al año anterior en un 1% aunque, los bienes industriales descendieron un 17%.

La advertencia es que hay que entender que el mundo de la manufactura mundial está cambiando, pero  Argentina, por lo menos hasta ahora optó por diluir sus vínculos externos.

Hagamos votos para que se concreten las intenciones y perspectivas de inserción que se ven en éstos tiempos. Es el camino que nos pondrá en la senda del crecimiento sustentable.

Participación de las exportaciones Argentinas en el total mundial en %

  • Año 2010:    0.46
  • Año 2011:    0.47
  • Año 2012:    0.44
  • Año 2013:    0.43
  • Año 2014:    0.37

Según datos oficiales hoy el país cuenta con 9600 empresas exportadoras,4800 menos que en 2007 y 700 menos que en 1994.

Hoy la exportación se concentra en las empresas grandes (0.5% del total) exportando el 81% del total.

Alejandro Ramos Martínez, especialista en integración y comercio del BID-Intal, explica que «la característica principal de las CGV es la desintegración del proceso de producción en etapas en distintos países. La fabricación del bien recorre distintos países hasta su finalización. Ese despliegue hace que en lugar de que un determinado país concentre varias etapas, se especialice en una o en pocas y produzca mayores volúmenes con menores costos unitarios. El conjunto de la cadena gana en eficiencia siempre que los costos logísticos y transaccionales del proceso no superen las ganancias que se obtienen».

Se destacan dos dinamizadores del comercio mundial en los últimos 20 años: la apertura de China al comercio como parte de su estrategia de aprendizaje tecnológico e industrialización, y el desarrollo de múltiples innovaciones de producto derivadas del avance científico en la electrónica y la información.

Las transformaciones del comercio que se caracterizaron bajo el rótulo de «globalización», las CGV ocupan un lugar protagónico. «El proceso productivo en módulos que antes se concentraba en cada empresa se distribuyó entre los países que presentaban mejor ventaja para la producción de un insumo o para la provisión de un servicio. Una parte importante del aumento del comercio internacional se debió a la multiplicación de transacciones a medida que los productos semielaborados se van completando hasta llegar al producto final». Una característica importante del comercio en las CGV es que las exportaciones de productos elaborados o bienes de consumo dependen de las importaciones de bienes intermedios. En el 2012 los bienes intermedios representaron el 55% del comercio mundial y, en términos de valor agregado en 2010, representaron el 68% del valor bruto de las exportaciones de los 25 principales países exportadores, lo cual significa que el 32% restante se originó en otros países (UNCTAD, 2014).

Si se suman las exportaciones de bienes y servicios de todos los países del mundo, en 1980 la economía mundial exportaba 17% de su producción; en 2008, 27%, y en 2014, 40%. «Esto no hace más que confirmar que el comercio es cada día más un proceso sistémico e integrado y no una sucesión de operaciones aisladas».

El entorno de una cadena global de Valor

Desde el punto de vista logístico El entorno de una CGV está definido por tres componentes básicos:

Las fuerzas del mercado global. El aumento de la demanda externa genera la necesidad de alcanzar una presencia global como una estrategia de posicionamiento y supervivencia; además el incremento de la competencia extranjera en los mercados locales obliga a las empresas a generar las estrategias adecuadas con el fin de elevar su competitividad o de lo contrario pueden verse absorbidas o simplemente desaparecer del mercado.

La innovación en tecnología. La implementación y el alcance de nuevas tecnologías es un requisito fundamental para ser competitivo. Dada la distribución global de los negocios, el aspecto tecnológico se convierte en una necesidad con el fin de disminuir costos y lograr un adecuado posicionamiento. En este enfoque, el desarrollo de la tecnología, no sólo se debe aprovechar desde la perspectiva logística, de infraestructura y comunicaciones, sino también desde los aspectos organizativos de las empresas.

Disminución de costos globales de producción. El concepto de competitividad va ligado a una disminución de los costos de producción y operación. Las empresas que utilizan la estrategia de deslocalización aprovechan las oportunidades de disponibilidad de mano de obra a costos inferiores a sus países de origen, una red de infraestructura y servicios bien estructurada e integrada a sus proveedores a través de instalaciones e inversiones intensivas de capital, con el fin de recuperar en el menor plazo de tiempo su inversión. Este modelo destaca los principales elementos que se encuentran detrás de la fragmentación internacional de la producción: por un lado está el papel que cumplen las ventajas comparativas como son las diferencias en los precios de los factores, las cuales convierten la deslocalización en un elemento atractivo. Por lo tanto, la fragmentación de la producción ocurrirá si los menores costos marginales de producción compensan los costos relacionados con la deslocalización.

Hay un dato que no resulta menor: más allá de ingresar al sistema, el lugar que ocupa el eslabón en el que se da la inserción es un factor clave. Se valoriza fundamentalmente el «upgrading funcional», a través del que una empresa ingresa en actividades más complejas e intensivas en conocimiento y se aleja de aquellas en las que la competitividad depende de los costos.

«La industria electrónica es un caso de CGV en China, que por un tiempo fue víctima de la trampa de la modularidad, es decir, sólo producía insumos para el inicio de la cadena, con menor valor agregado, pero luego capitalizó los conocimientos tecnológicos y ahora participa también del mercado de bienes finales»..

«En general, estas actividades -las más rentables de la cadena- están vinculadas a la innovación, el diseño y la construcción de marca. Hoy, en la mayor parte de las CGV de las que participa la Argentina se verifica fuerte presencia en los eslabones iniciales, alta concentración en pocos mercados, debilidad y baja participación en las etapas finales de las CGV, poca presencia de grandes firmas de capital local y fuerte transnacionalización».

¿Qué puede hacer el país para mejorar eso? «Si se trata de desarrollar la participación en las cadenas agroalimentarias se podría avanzar en las cadenas vegetales hacia productos más complejos para exportación, más allá de la venta de productos básicos o semielaborados; destinar parte de los granos que hoy se exportan al crecimiento de los complejos de producción cárnica (particularmente aviar y porcina), y trabajar fuertemente en el mejoramiento de la base genética animal y vegetal. En las cadenas cárnicas, mejorar la inserción de los productos argentinos, pasando de la exportación de carnes congeladas o enfriadas a productos diferenciados o con valor agregado. Un punto muy importante es mejorar la situación de las cadenas nacionales que proveen insumos, bienes y servicios. Insertarse en las actividades de distribución y logística que permiten captar mejor las necesidades de los consumidores y generar intangibles que aumentan la rentabilidad y diferencian productos. Y otra cuestión clave es el grado de articulación que las cadenas de valor nacionales desarrollan con las de otros países, particularmente con los que tenemos algún proceso de integración»

El consumo de carne vacuna y aviar, lácteos, trigo, granos gruesos y oleaginosos, aceites vegetales y harinas proteicas aumentará de 1.5 a 1.9 billones de dólares entre 2010 y 2020, 23% en solo 10 años. El desafío es exportar bienes más elaborados. Un dato que lo corrobora es que particularmente China aumentará este consumo a una tasa del 7.3 anual en el período considerado.

Transformación

Sin una transformación productiva competitiva y una consolidación de los encadenamientos regionales existentes, la Argentina no podrá lograr una inserción sustentable en la economía global. «Se trata de propiciar la diversificación productiva y ampliar la participación en aquella parte de la estructura de producción con mayor intensidad en conocimientos o cuya tasa de crecimiento de la demanda es más elevada. La transformación productiva competitiva contribuye a un cambio estructural de la economía. El desafío para la Argentina es lograr una mayor participación (o posiciones) en cadenas globales, sobre todo, en segmentos de alto valor agregado para lo cual son fundamentales las políticas de ciencia, tecnología e innovación, cuyo propósito es incrementar las capacidades nacionales para utilizar, absorber, modificar y producir conocimientos científicos y tecnológicos. Y, por supuesto, las políticas de educación y de construcción de habilidades, con el objetivo de formar recursos humanos calificados».

Inserción de las PYME en Cadenas Globales de Valor

La participación de las PYME en las CGV supone muchas ventajas potenciales para el sector tales como la posibilidad de acceder a mercados externos por una vía indirecta a través de la red de comercialización de la cadena, minimizando la dependencia del mercado nacional. Esa participación puede consistir en la exportación directa de bienes o la prestación de servicios en asociación con empresas exportadoras que llevan a cabo sus actividades en el país. Por lo general, aunque las PYME pueden tener una participación escasa en las exportaciones, su inclusión dentro de alguno de los eslabones, les permiten acceder a mercados externos indirectamente por medio de estructuras asociativas. El ligamen de las PYME en las CGV puede ser un medio efectivo en el cual logren incrementar su productividad y posición competitiva gracias a la adopción de nuevas tecnologías y el acceso a fuentes de información comercial, ligados a la transferencia de conocimientos desde las grandes empresas. Esta introducción de cambios tecnológicos y organizativos podría convertir a las PYME en agentes que favorecen el cambio estructural en los sistemas de producción al ayudar a la creación y difusión de innovaciones así como a la penetración de nuevos mercados. El aprovechamiento de las ventajas competitivas es un aspecto fundamental para lograr insertar la economía en CGV. Ello podría lograrse no sólo mediante la inversión en infraestructura de transporte, sino también por medio de la adopción de medidas “blandas” como la mejora institucional, la simplificación aduanera, la competencia en el sector transporte y la incorporación de las nuevas tecnologías de información y comunicación a los sistemas y procesos logísticos.

Como coordinador de Cadenas de Valor de la sede subregional de Cepal en México, Oddone publicó un artículo en el que analiza la nueva etapa de la política comercial y las cadenas de valor en la Argentina. Allí sostiene que «es urgente que las estructuras productivas y exportadoras de América latina en general se orienten hacia los sectores más dinámicos, de mayor productividad o de alto contenido tecnológico», porque eso permitirá lograr mayor competitividad y participar «latinoamericanamente» de cadenas.

Cita el caso del emprendimiento conjunto del avión carguero KC-390 entre dos empresas del Mercosur: la brasileña Embraer y la argentina Fábrica de Aviones Brigadier San Martín. «La calificación de Fadea como proveedor de Embraer abre nuevas posibilidades de inserción en las cadenas de los otros socios de Embraer, con un seguro impacto sobre futuros desarrollos tecnológicos», explica.

Para el desarrollo de estrategias empresarias de inserción en cadenas regionales de valor es fundamental la previsibilidad en las reglas de juego. «Desde ya que no es el único factor, pero es muy importante, especialmente para las pymes. De allí que es muy conveniente vincular una estrategia de promoción de encadenamientos productivos con el desarrollo de distintas modalidades de acuerdos sectoriales en el Mercosur y con la Alianza del Pacífico (que integran Chile, Colombia, Perú y México). Junto con lo que se haga en materia de conectividad física y facilitación del comercio, esto es clave para la estrategia de convergencia en la diversidad».

«La globalización de la producción eliminó la sustitución de importaciones como un instrumento viable. Participar en las cadenas globales no es una oportunidad más, sino un nuevo modo de organización del comercio internacional del que no podemos excluirnos sin costos»..

No se trata de realidad virtual ni aumentada. Las CGV forman parte de la realidad actual en su estado más puro, y como alguna vez explicó Osvaldo Rosales, ex director de Comercio Internacional de Cepal, los plazos hoy se acortan de modo dramático: gracias a la industrialización, en 70 años (entre 1830 y 1900) Inglaterra multiplicó por cuatro su producto. China logró multiplicarlo por 10 en 26 años.

¿Puede un país como la Argentina detenerse a analizar ideológicamente los cambios o debe sumarse a la tendencia del 80% para sumergirse con éxito en el comercio internacional? El tiempo se encargará de develar cuál de las opciones es la mejor.

La logística desde una perspectiva integradora tiene fundamental importancia en la gestión de las CGV y los costos de la misma pueden definir la inserción en las mismas. A continuación expondré algunos números que muestran su incidencia:

  • El flete al puerto rosarino equivale al 53% del costo de una hectárea maíz en Salta.
  • Los insumos necesarios para packaging en la zona cuyana cuestan hasta el 35% más que en Buenos Aires.
  • En la exportación de limones tucumanos la logística representa el 20% del costo.
  • El transporte equivale al 32% del costo de la hectárea de soja cultivada en Salta.

Estudios recientes revelan que un sistema ferroviario eficiente integrado a la logística global reduciría los costos entre un 15 y 20 %.

Algunos números muestran claramente que la solución simplista de la elevación del tipo de cambio no soluciona el problema estructural:

  • En una exportación de cultivos no extensivos desde Córdoba, una reducción del 30% en el costo de logística equivaldría a subir 9,8% el tipo de cambio nominal.
  • Para limones tucumanos una reducción del 30 % del costo logístico significaría un alza del 7,4% del tipo de cambio.
  • Una reducción similar de los costos para las manzanas del Alto Valle de Río Negro equivaldría a un alza del 6,3% del tipo de cambio.

Queda claro que cuando hablamos de Logística no hablamos solo de transporte, que es una parte integrante de la misma, hablamos de Puertos, Depósitos Concentradores, Diseño de los medios de transporte, Capacidad Unitaria de porte, Regulaciones, Cargas impositivas, Infraestructura vial y vías navegables, Aeropuertos, Diagramación de rutas rentables entre otros aspectos.

Finalmente, algunas comparaciones de Costos Logísticos Promedio: respecto al TDC (Total Delivery Cost)

  • Argentina: 16%/ 20%
  • EE UU: 9%
  • Brasil: 13/15%,

Fuentes:

Florencia Carbone La Nación 21/07/2016.

OMC. BID. CEPAL Ministerio de Producción (2015)

Autor del artículo: Ing. Luis Consiglio – IEEC

 

 

 

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