Supply chain y logística están a la cabeza de la escena. Los procesos toman una importancia de primer nivel. La necesidad de contar con capital humano capacitado es más angustiosa y urgente que nunca. Muchos perderán o han perdido su trabajo y necesitarán recomenzar como emprendedores. Desarrollar a las personas no se puede lograr de la mañana a la noche. Los procesos de educación para el trabajo que se han seguido hasta ahora, se demuestran lentos y quizás desactualizados. La educación también se ve sacudida. La urgencia por dominar softwares de comunicación y saber qué hacer con ellos se hizo crítica en cuestión de horas.  Afecta más a los docentes que a los alumnos que por lo general están más actualizados que sus docentes. Los procesos migratorios buscando nuevos horizontes en otros países serán mucho más complicados y quizás restrictivos. Cada país deberá aprovechar todo el capital humano que tenga porque la tarea de reordenamiento económico tendrá un tablero de juego totalmente diferente. Habrá nuevas oportunidades, sí. Pero no todos podrán ni sabrán aprovecharlas. La robótica y las nuevas tecnologías son ahora nuestros pares y de golpe se han ganado un respeto que hasta hace poco no lo tenían. En definitiva, bienvenidos a la “nueva realidad”.

Hasta hace apenas tres semanas, estábamos relativamente en paz y al margen del cataclismo que se ha producido a nivel global. Era tan sólo un tema en China y un poco en Italia. En Nueva York solamente, al día de hoy 3 de abril de 2020, la cantidad de internados es de 14.800 personas y 3710 de ellas necesitan respiradores. FEMA (Federal Emergency Management Agency), ha creado la “Supply Chain Stabilization Task Force” que se ocupe de los insumos críticos y faltantes para protección de la vida. A nivel global nos acercamos al millón de infectados.

Así son las cosas en este “nuevo normal” de un mundo globalizado para bien y para mal. Nada viene químicamente puro. Para el mundo, hasta hace tres semanas, todo eran oportunidades de comercio exterior, puertos con buques haciendo cola para operar en los muelles, logística hacia y desde mercados internacionales, producción, comercio, contenedores, Inteligencia Artificial, migraciones de personas, etc….

De repente el silencio llena los puertos, los aeropuertos y las rutas y los aviones ya no hacen vuelos internacionales. ¿qué ha pasado?

Es que supply chain y logística dejaron de ser temas para que se ocupen en ellos solamente los gerentes de las áreas operativas de las empresas. De repente son temas estratégicos que nos pueden sepultar si no llegáramos a entender lo que significan en su verdadera magnitud, en su impacto cómo cambiarán las cosas y cómo deberemos pensarlos diferente en el futuro.

El cierre durante casi dos meses de las fábricas chinas ha producido en otras partes del mundo cierre de fábricas, que quizás tarden meses en volver a recuperarse; personas sin trabajo y aumento de la desocupación; crisis humanitarias que pueden agravarse aún más con miles de muertos, economías arrasadas y otras en serio peligro de serlo, y muchos esperando porque a veces no hay más salida que encerrarse en cuarentena. Y gobiernos que dejan de percibir impuestos.

La magnitud logística de la crisis barre todos los aspectos de la vida cotidiana: desde el papel higiénico hasta los insumos médicos urgentes imprescindibles para cuidar a los médicos y a los enfermos. De acuerdo a un informe de PwC muchos ejecutivos comienzan a evaluar las redefiniciones de sus supply chains, primero por la guerra económica entre Estados Unidos y China y luego por el coronavirus

En un reportaje reciente a Martin Wolf, principal columnista económico del Financial Times de Londres desde 1996, y publicado el 1 de abril de 2020 en el diario La Nación, explica entre otras cosas por qué esta pandemia es un desafío “ético que afectará a ambos lados”. “Si mandas a todos a sus casas, la economía esencialmente desaparece, dice Wolf. Y si eso ocurre, conllevará enormes costos para la gente, porque la economía no es una cosa “abstracta”. Es razonable entonces, “cerrar” el país para mantener la pandemia bajo control, pero no puedes hacerlo siempre. Después de cierto tiempo los costos económicos y sociales de cerrar un país serán exponencialmente más grandes e inmanejables y quizá debas adoptar otra estrategia, en la que dejarás que la pandemia avance sobre tu país”.

Mientras tanto varias empresas cierran operaciones que tienen en el extranjero y las supply chains comienzan a colapsar. Walmart y Target en Estados Unidos anticipan una pronta caída en el consumo. La extensión de la pandemia puede comenzar a golpear a los trabajadores y a afectar la producción. Si una planta de producción tiene personal infectado quizás tenga que parar su producción. Nunca como ahora, el cuidado personal y sus consecuencias colectivas son más importantes que nunca. El problema ya no es sólo un colapso del lado de la demanda sino también del lado del supply. Quizás dentro de un tiempo la naturaleza también nos recuerde que la tenemos que cuidar. Es casi como un jaque mate de ajedrez.

Otro problema logístico que produce el azote actual son los desbalances en las operaciones logísticas: acumulaciones de contenedores, de barcos, de trenes, de aviones, etc., en determinados puntos del planeta y faltantes de esos mismos en otras partes de la tierra.

Si luego de la debacle del 11 de septiembre de 2011 los aeropuertos y los procedimientos para la seguridad en todos los medios de transporte ya no volvieron a ser lo mismo, es lógico pensar que, al menos desde el punto de vista del riesgo, las cosas tampoco volverán a ser iguales. Si como siempre se explica que en gestión del riesgo es mejor contar con un plan B, es evidente que concentrar toda la producción en un solo lugar no es una decisión sensata. Sin embargo salir de este dilema no es tan fácil como volver a dar las cartas en un juego de poker. ¿Hay plan B de proveedores? ¿Están en condiciones de sustituir a los anteriores con la misma calidad, con la misma consistencia en los procesos, con el mismo volumen en la producción, no una vez sino siempre?. La respuesta no es tan segura. El costo de buscar y desarrollar nuevos proveedores es altísimo y sin embargo es una tarea ineludible.

Ya no hace falta convencerse que las supply chains pueden tener un problema de fragilidad. Es evidente!

Hasta ahora se ha insistido en forma casi exclusiva que las supply chains deben bajar los costos de funcionamiento y minimizar los espasmos en sus operaciones. Cuando la pandemia haya pasado habrá que re-evaluar todo de nuevo. Ahora realmente habrá que estudiar supply chain y su logística en todas sus implicancias estratégicas y como algo mucho más importante que lograr un buen ruteo de camiones.

Para profundizar en las cadenas de supply chain recomendamos ver el curso PDG, Programa de Desarrollo Gerencial en supply chain management y tecnología.

Para más referencias sobre este tema específico recomendamos visitar este link.

FacebooktwitterlinkedininstagramFacebooktwitterlinkedininstagram

About Author

Ing. Civil (UBA), M. Sc. (Universidad de Berkeley), CPIM y CSCP (APICS), SCOR-P, SCOR International Instructor.

Comments are closed.