Helado, pepinos, ensalada de pollo y burritos son algunos de los alimentos culpables de causar enfermedades y muertes en los Estados Unidos el último año. La atención pública y de los medios hacia la seguridad de los alimentos deriva en la necesidad de destacar aspectos importantes y únicos de la cadena de suministro de los alimentos. A principios de este mes, The Washington Post dirigió la atención al tema en «¿Qué podemos hacer mejor? Intentar que los alimentos del país sean más sanos en 2016”.
En su artículo, Brady Dennis pregunta: «¿Estamos mejorando realmente en la prevención de enfermedades de origen alimenticio que, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) causan enfermedades a cerca de 48 millones de estadounidenses cada año y matan aproximadamente 3000?» Su respuesta es la siguiente: «Puede ser».
Los CDC informan que en varios estados hubo 120 brotes que implican enfermedades de origen alimenticio entre 2010 y 2014. Sin embargo, Sandra Eskin, directora de seguridad de los alimentos en Pew Charitable Trusts, sugiere que los brotes no indican que más personas vayan a enfermarse. En su lugar, la tecnología permite una detección mejor y más rápida de los patógenos y sus orígenes.
De un aspecto de la seguridad de los alimentos en EE. UU. se encarga la Ley de Modernización de la Seguridad de los Alimentos (Food Safety Modernization Act, FSMA) de la Administración de Alimentos y Medicamentos, que apunta a garantizar un suministro de alimentos seguros en los EE. UU. al desplazar la atención de responder a la contaminación a prevenirla. Dennis informa que aunque la ley se firmó en 2011, la FDA hace poco ha comenzado a interpretarla en función de la normativa vigente. «Las medidas incluyen garantizar que los fabricantes de alimentos de los EE. UU. tengan planes detallados para evitar los posibles riesgos de contaminación en sus centros de producción, establezcan nuevas normas para cultivar y envasar productos frescos y exijan a los importadores de EE. UU. que verifiquen la seguridad de sus proveedores extranjeros», escribe.
Al frente de estas cuestiones se encuentra la Global Cold Chain Alliance, que sirve como la voz enfocada de la industria de la cadena de frío y representa 1300 empresas miembro en más de 65 países. Corey Rosenbusch, CAE, es presidente y CEO. Él dice que las organizaciones miembros de la alianza, que en su mayoría son proveedores externos de logística (3PL), aspiran a convertirse en socios estratégicos de sus clientes, que incluyen los fabricantes de alimentos.
«Trabajamos con nuestros miembros y sus clientes para proporcionar servicio con valor agregado que vaya más allá del precio, el precio, el precio», dice Rosenbusch. Los miembros de la GCCA garantizan que sus socios puedan hacerse camino y cumplir todas las normativas federales, y los miembros de la GCCA suman transparencia y posibilidad de rastreo a las cadenas de suministro en general. «Nuestra competencia central es asegurarnos de que se mantenga la temperatura en cada eslabón de la cadena de suministro», dice Rosenbusch.
Sociedades y alianzas beneficiosas
Consideremos la definición de “cadena de frío” del Diccionario APICS, 14° Edición: «Un término que se refiere a la cadena de almacenamiento, transferencia y suministro de productos con control de temperatura. En la cadena de frío participan las industrias de alimentos y productos agrícolas, productos farmacéuticos y sustancias químicas».
A medida que usted y su empresa avancen en este ambiente comercial cada vez más complejo, le ruego que contemple las competencias clave de sus socios de cadena de suministro, como los proveedores 3PL. ¿De qué manera pueden trabajar juntos para superar los desafíos? En cuanto a APICS, tenemos los recursos a los que puede recurrir, incluido este artículo de la revista APICS acerca de FSMA. Estoy estudiando nuevas colaboraciones con la GCCA. Espero informar más acerca de esto.
