La publicación de The Washington Post, “The Cobalt Pipeline” (La tubería del cobalto), examina detenidamente la manera en que el valioso mineral viaja a través de las cadenas de suministro desde el Congo a los teléfonos, computadoras portátiles y automóviles eléctricos de los consumidores. El Congo alberga una gran variedad de minerales y recursos naturales, pero su población es muy pobre. La corrupción, junto con los abusos de los derechos humanos y la mano de obra infantil en las minas de cobalto tienen vía libre.
“La exorbitante demanda mundial de cobalto a veces es cubierta por trabajadores, incluidos niños, que trabajan en condiciones difíciles y peligrosas”, escribe Todd C. Frankel. “Se estima que unos 100,000 mineros de cobalto en Congo utilizan herramientas manuales para cavar cientos de pies bajo tierra, con escasa supervisión y pocas medidas de seguridad, según los trabajadores, los funcionarios del gobierno y la evidencia que encontró The Washington Post durante sus visitas a las minas remotas. Las muertes y lesiones son comunes”.
En su historia, Frankel detalla cómo se traslada el cobalto desde las pequeñas minas congoleñas a la compañía china Congo DongFang International Mining, propiedad de Zhejiang Huayou Cobalt, que suministra cobalto a los fabricantes de baterías de todo el mundo. Por ejemplo, Apple utiliza cobalto de Huayou Cobalt, así como también lo hace LG Chem, que fabrica las baterías para General Motors.
Chen Hongliang, el presidente de Huayou Cobalt, admite a The Washington Post que la compañía nunca había evaluado cómo se obtenían sus productos. “Esa es nuestra falla”, declara Chen en el artículo. Explica que Huayou contrató a una compañía de supervisión, que trabajará con sus clientes, incluida Apple, para crear un sistema mejorado para prevenir el abuso.
“Pero el hecho de que problemas tan graves puedan persistir por tanto tiempo, a pesar de las frecuentes señales de alerta, ilustra lo que puede suceder en cadenas de suministro difíciles de descifrar teniendo en cuenta que gran parte de ellas no están reguladas, saben que el precio ES de suma importancia y el problema ocurre en una parte lejana y tumultuosa del mundo”, escribe Frankel.
Congo es el origen del 60 por ciento del cobalto del mundo y de casi el 90 por ciento del cobalto que venden las compañías chinas, informa Frankel. Desde 2010, la ley de los Estados Unidos ha exigido que las compañías estadounidenses verifiquen que los minerales que utilizan en sus productos sean libres de conflicto, es decir, que no se obtengan de minas controladas por la milicia en la región del Congo. Los expertos consideran que el sistema resultante será igual de efectivo para prevenir abusos de derechos humanos. Sin embargo, las minas de cobalto no suelen estar controladas por la milicia y el cobalto no se encuentra en la lista de minerales de conflicto.
Las minas de cobalto prosperan por la demanda del mineral. Las baterías de iones de litio dependen del cobalto para generar energía. Se pueden encontrar estas baterías en todo, desde iPhones hasta automóviles eléctricos. Incluso la computadora portátil con la que estoy escribiendo utiliza una batería de iones de litio. Según Benchmark Mineral Intelligence, una compañía de datos, análisis y previsión, la demanda mundial de cobalto se ha triplicado en los últimos cinco años. Su proyección es que la demanda de cobalto, como mínimo, se habrá duplicado nuevamente para el año 2020. Ese brusco aumento de la demanda está impulsado por la tendencia hacia los vehículos eléctricos. Frankel informa que la batería de un teléfono inteligente utiliza de 5 a 10 gramos de cobalto refinado, pero que la batería de un automóvil podría usar hasta 15,000 gramos.
Los mineros artesanos del cobalto no utilizan pesados equipos de minería ni cascos resistentes. En cambio, los trabajadores utilizan herramientas manuales y cavan donde creen que puede encontrar cobre o cobalto. Se les paga en función del peso del material que sacan. Un trabajador, Papy Nsenga, indica en The Washington Post que los mineros ganan cerca de $2 a $3 en un día lucrativo.
Los accidentes y la muerte son moneda corriente en las minas, como también las afecciones de la tiroides y los problemas respiratorios en las comunidades circundantes. Los médicos e investigadores sospechan que las minas causan anomalías congénitas.
“Las compañías no pueden alegar ignorancia”, sostiene en el artículo Lara Smith, consultora de compañías mineras. «Porque, si quisieran comprender, podrían hacerlo. Sin embargo, no quieren hacerlo”.
Asegurar transparencia
El artículo resalta lo que los profesionales de las cadenas de suministros ya conocen: El costo no puede ser el único factor en las decisiones de la cadena de suministro. Considere el significado de “sostenibilidad” como se define en el recientemente publicado APICS Dictionary, 15° edición: “Un enfoque organizacional sobre actividades que proporcionen un beneficio en el presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”. Ahora, considere de qué modo esa definición podría ayudar a darles un marco a todas las decisiones sobre la cadena de suministro del cobalto.
Puede acceder a más de 4,800 términos y definiciones en el APICS Dictionary que pueden ayudar con las decisiones de la cadena de suministro, en la última edición del APICS Dictionary o en la versión actualizada de la aplicación APICS Learn It. Visite el sitio web de APICS para acceder a una copia digital del diccionario y App Store y Google Play para descargar la aplicación.
