Las cadenas de valor, camino de innovación en el modelo de rentabilidad

La necesidad de innovar para crear valor está más presente que nunca. Para muchas empresas, por momentos pareciera que la verdadera innovación proviene de incorporar nuevas tecnologías a sus procesos existentes de creación de valor. El verdadero valor se crea, como proceso, no por el hecho de la incorporación de nuevas tecnologías sino por tener claros los objetivos y el punto de llegada para luego sí, aplicar las herramientas y tecnologías que sean necesarias.

Es más fuerte la correlación y causalidad que existe entre tener claros los objetivos y buscar la tecnología que los apoye que en tener primero la tecnología y luego buscar los objetivos a los que se pueda aplicar.

Cuantas más son las falencias y necesidades que experimenta la sociedad, más urgentes y más amplias son las posibilidades de aportarle valor. La necesidad de formar cadenas de valor y de no trabajar solos es más urgente que nunca. Poner foco y coordinar algunas de esas necesidades aunando esfuerzos parece ser uno de los pocos caminos sensatos a la hora de acordar el qué y el cómo.

Los cambios que tales situaciones demandan son, por lo general, invisibles a simple vista pero muy productivas cuando se logran acuerdos y esfuerzos en común y las ventajas que producen suelen ser duraderas y estar marcadas por la impronta de haber sido generadas en un contexto único y no repetible demarcado por las partes que intervienen y acuerdan cómo seguir en función de las percepciones que tienen de la realidad a modificar.

Partiendo de la idea de que cualquier modelo de negocio es esencialmente un conjunto de decisiones clave que determinan grupalmente cómo una empresa obtiene sus ingresos, incurre en sus costos y administra sus riesgos, las innovaciones al modelo de valor serán cambios en cuáles son las ofertas, cuándo y quién toma las decisiones, quién las toma y por qué.

Uno de los problemas más comunes es que las decisiones respecto a innovar en el modelo de negocios usado hasta ahora, se han toman a través de procesos no formales y por eso carentes de la disciplina necesaria para continuarlos hasta perfeccionarlos con una rutina habitual.

En un momento en que se extienden las ofertas de productos y servicios gratuitos o casi gratuitos, la necesidad de revisar el modelo tradicional seguido hasta ahora parece casi un camino obligado. Los presupuestos y fundamentos en los que se han apoyado las decisiones tomadas y que han garantizado el éxito hasta ahora pueden estar cambiando o peor haber cambiado ya, aunque los efectos tarden más o menos tiempo en hacerse evidentes. La tecnología que ha permitido un cambio en la manera de pensar y encarar alternativas es precisamente una de los pilares donde se apoyan los cambios imperceptibles a los ojos que se mencionaban en los primeros párrafos.

Afinar el foco es una de las primeras alternativas a explorar. Estudiar a fondo esas alternativas y entender el comportamiento de la demanda detectando y comprendiendo lo más posible las causas de variación y de compensación entre subas y bajas en su comportamiento resulta vital. A la vez se abre la posibilidad de buscar nivelar esas variaciones con posibles nuevos mercados tanto domésticos como internacionales.

También el foco hace referencia a encontrar nuevas oportunidades muy enfocadas a necesidades de grupos de clientes o de necesidades que permitan no dispersarse demasiado y acotar el riesgo a través de mantener acotadas las variables.

Antes de cerrar esta primera nota, queda flotando en el aire la necesidad de plantear verdaderamente un marco de relación basado en apertura y confianza en la búsqueda de un objetivo común que involucre a las partes a través de beneficios y riesgos compartidos.

Las cadenas de valor parten de estas premisas: integrarse colaborativamente siguiendo un objetivo común acordado y a través de una disciplina de trabajo que se focaliza, no ya solamente en generar una idea de cambio, sino en su seguimiento riguroso con una frecuencia de trabajo acordada y en revisar para afianzar o re-evaluar las premisas desde las cuales se partieron. La unión hace la fuerza.

Continuará…

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