Mientras el BCRA, intenta hasta ahora bajar la inflación con escaso éxito, sigue subiendo las tasas. Esto tiene tres efectos:

  1. Seca la plaza de pesos, lo cual aminora la reactivación económica
  2. Mantiene el dólar dentro de una banda de $17,50/18, lo cual favorece el carry trade, y sigue retrasando el tipo de cambio
  3. Encarece la financiación, ya que los bancos ajustan tus tasas activas

En diciembre 2017 comienzan los ajustes de tarifas de servicios, ya anunciadas por el gobierno. Y en marzo se discuten paritarias. Ambos hechos presionarán a la suba de la inflación, y el primero restará capacidad de compra a los ciudadanos de clase media y baja.

Todos estos componentes juntos se asemejan a un laberinto, en el cual las distintas encrucijadas llevan siempre al mismo destino: Inflación alta, débil consumo y dólar retrasado.

De Macedonio Fernández Moreno, Borges tomó la frase: “de los laberintos se sale por arriba” y en este caso, ¿cuál es el arriba?: EL GASTO PÚBLICO!!

Ya pasaron dos años de gobierno, y se insiste tozudamente en una política de tasas, que se asemeja más a una lucha personal del presidente del BCRA, que a una medida efectiva. El estado debe reducir rápidamente el gasto público, el ajuste lo debe hacer LA POLITICA.

Reducir ministerios, reducir el número de cargos altos, limitar el número de diputados y de empleados y asesores de éstos. Esto llevaría a la reducción del gasto público, y el Estado reduciría su déficit, evitando así tener que tomar deuda externa o emitir.

Medidas concretas y no artilugios financieros, que hasta ahora sólo han beneficiado a los inversores especulativos, harán que encontremos la salida del laberinto, y no que tengamos que festejar al fin del 2018 una inflación del 16 % anual.

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About Author

CP (UBA), MBA (Deusto USAL), MBA (SUNY-USAL). Profesor del IEEC, Escuela de Negocios, Supply Chain Management y Logística. Buenos Aires, Argentina. hcosentino@ieec.edu.ar

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