Liderazgo por Competencias

Liderazgo por Competencias: formación y desarrollo
Por el Ing. Ignacio Sánchez Chiappe

¿Qué se necesita saber para trabajar en logística y supply chain? Es una pregunta que apunta al corazón del problema a resolver para poder desarrollar personas en el liderazgo por competencias, aprovechando el enorme desafío que genera la integración de las cadenas de valor tanto en cuanto a conocimientos como a una nueva forma de trabajar.

Lejos quedaron en el tiempo aquellas etapas en que se consideraba a la logística como un tema de tráfico o distribución a optimizar. En aquellos momentos, la logística era un costo a reducir. Hoy, esa visión sigue siendo cierta, pero ya no es suficiente. Sin duda que es un costo a minimizar, pero tiene otras dimensiones igualmente importantes. Una de ellas, es el servicio al cliente. En efecto, cuando miramos a la logística como el componente diferenciador del servicio que se brinda, le encontramos la otra dimensión, que es igual o más importante aún.

Avancemos un paso más. La logística es la que actualiza, pone en acto al “momento de la verdad”; es decir, al momento de la interacción entre el cliente y la punta del iceberg que es el servicio al cliente.

Claramente, la pregunta referida a qué es lo que hace falta saber para trabajar en logística y supply chain es compleja y desafiante. Más aún cuando extendemos la pregunta al mundo de los procesos, al reino de la integración de las operaciones, de la cadena de valor, donde se trata con clientes, con proveedores, donde se realizan contratos según el nivel de servicio; con todos los entramados propios de las relaciones complejas.

UNA PREOCUPACIÓN GLOBAL

La pregunta respecto de las capacidades para trabajar en logística y supply chain se ha planteado en toda su dimensión también en otros países y ámbitos. Particularmente importantes son las iniciativas desarrolladas por APICS (The Operations Management Society) y el Supply Chain Council (SCC). APICS, porque desde hace 45 años lleva la bandera de las certificaciones profesionales en estos campos (la Certificación en Logística y la Certificación en Supply Chain, son únicas en su tipo y el estándar más reconocido en esta profesión) y el Supply Chain Council, porque ha desarrollado SCOR, la mejor metodología para manejar y medir los procesos propios que forman el armazón de la supply chain y por ende, de la cadena de valor. Es decir, para contestar a la pregunta de “qué hace falta saber” proponemos primero saber qué hay que hacer. Primero el qué, luego el con qué.

Los trabajos de APICS y del SCC son completos y sin duda promueven contenidos que son necesarios, abarcativos y urgentes. Además hoy la mayoría de los entornos se han acostumbrado a competir en base a la eficiencia, a la creatividad y al armado de procesos. No por placer, sino por cuestión de necesidad. Estos marcan también estándares de exigencia que son diferentes a los de otros países, incluida en la Argentina. Quizás en nuestro país seguimos aferrados a la noción clásica de competir en base a producto creyendo que éste es la base de la diferencia. Con un mínimo de análisis y de atención que se le preste, es fácil darse cuenta que el servicio y la logística que acompaña al producto es, cuando menos, mucho más importante que el producto. En la ley de los grandes números, el producto es sustituible. Es servicio es la ropa, lo que viste, al producto.

Analizando las necesidades locales de cada entorno o país como punto de llegada, también es importante considerar el punto de partida que es la formación promedio de nuestro entorno. Es importante entender y medir la brecha a cerrar, entre el objetivo o punto de llegada y el punto de partida. Por eso, el trabajo de adaptación al medio o realidad local donde se van a aplicar estos conceptos es un trabajo que deberá ser replicado en cada sociedad y entorno, porque los resultados no son automáticamente copiables.

Desde el IEEC, la Escuela de Supply Chain Management y Logística, y el IMML – Instituto de Mandos Medios y Operativos de Logística (creado por el IEEC en 2009) desarrollamos el modelo de competencias que se explica a continuación.

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En la figura, se ven los tres niveles de competencias: las fundacionales, las profesionales y las gerenciales, que a su vez determinan 6 niveles repartidos de la siguiente forma: 3 niveles en las competencias fundacionales; 2 niveles en las competencias profesionales y 1 nivel en las competencias gerenciales.

 

COMPETENCIAS FUNDACIONALES

Las competencias fundacionales se desarrollan en tres niveles:

1) Nivel de competencias en conocimientos básicos. En el nivel de conocimientos básicos se desarrollan aquellos que serán imprescindibles de dominar para lograr autonomía en el análisis, en la interpretación de los datos y en la consiguiente toma de decisión. Son herramientas básicas, como cierta capacidad de cálculo, de recoger, clasificar y analizar variables y los datos básicos del ámbito profesional; entender los parámetros más básicos, para poder resumir estadísticamente datos dispersos y sin coordinación aparente y desarrollar capacidad analítica pensamiento y de tratamiento de datos abstractos.

También se requiere desarrollar capacidad de entender lo que lee y de escribir. Es decir, capacidad de expresar las ideas por escrito en forma clara, resumida y concreta. Se agrega la necesidad de tener familiaridad con la tecnología informática, especialmente con las herramientas más fundamentales y enormemente versátiles en sus diversas aplicaciones. También debe saber volcar a las herramientas informáticas los datos que recibe y acumula en el ejercicio del trabajo.

Luego se deben desarrollar las habilidades interpersonales, especialmente la capacidad de escuchar y hacerse entender. También, la integridad personal y mantener la coherencia con los propios valores en todo el ámbito de trabajo y en el familiar. Asimismo, se pide un mínimo conocimiento de idiomas, principalmente de inglés. Cuando éste idioma ya no presente dificultades se podrá encarar un segundo, quizás el portugués. Como se ve, todos estos requisitos son altamente deseables y necesarios. Máxime cuando hoy se habla y se promueve el empowerment como forma de crecimiento y desarrollo de la organización.

2) Nivel de competencias para la eficacia personal. Este nivel trabaja sobre los aspectos vinculados al desarrollo de los temas orientados a tomar conciencia de las necesidades de los demás juntamente con la capacidad de realizar comunicaciones efectivas.

Se completan estas capacidades con las del trabajo en equipo y se fomentan a este nivel dos capacidades deseables de adquirir y trabajar para perfeccionarlas: el aprendizaje continuo, como motivador para el desarrollo profesional, y la creatividad que se apoya en el aprendizaje continuo y que lo fomenta, componiendo un dúo deseable e importante.

3) Nivel de competencias propias del ámbito del trabajo y del liderazgo. Este nivel lo vincula al ámbito de trabajo y al desarrollo del liderazgo. Lo primero que se fomenta es la capacidad de resolución de problemas y, a partir de allí, la toma de decisiones. A este nivel, se habla y fomenta el sentido de responsabilidad. Es alguien que se va acercando, al menos desde el punto de vista de sus capacidades técnicas, a un cierto compromiso por sí y por sus compañeros de trabajo.

La siguiente capacidad que debe adquirir es la del management de conflictos. Como un avance más en el desarrollo de las competencias estará la capacidad de poner el foco en el cliente, tanto externo como interno, muy en consonancia con el concepto logístico de que el servicio al cliente es la brújula para el desarrollo de toda la estrategia operativa.

Se aplican y se toman como parámetro de la estrategia, los indicadores que permiten generar los cursos de acción apropiados. Como consecuencia hará falta también adquirir y desarrollar capacidad de planificar y organizar tareas y personas.

COMPETENCIAS PROFESIONALES

Las competencias profesionales se desarrollan en los niveles cuatro y cinco.

4) Competencias técnicas para gestión de las operaciones. Entre los conceptos, habilidades y herramientas a desarrollar, están las vinculadas a ubicación de infraestructura y diseño de la distribución. Estas competencias y las que siguen forman parte del andamiaje profesional y requieren una mayor capacidad de manejo de herramientas de análisis.

En sí, todas las herramientas que se manejan para la planificación de la distribución, tanto en tráfico y en la distribución propiamente dicha, como en almacenes, requieren de tres áreas cuantitativas fundamentales: estadística, investigación operativa y costos. Muchos de estos conceptos están ya incorporados a los software comerciales. Esto no quita que en casos de empresas PYME, por ejemplo, y para modelos más simples de planificación, se pueda necesitar o ayudar a partir de algún desarrollo doméstico.

En este nivel, aparece la logística como un conocimiento y competencia importante. En efecto, la logística afectará a las decisiones de inventario, de planificación de la producción o de las operaciones. A este nivel, también es parte fundamental la preocupación de la logística en los aspectos vinculados a movimientos de personal y planificación de la estrategia logística. Además, se necesita comprender la articulación sistémica de las variables logísticas, así como la forma de hallar una nivelación entre ellas mismas, que permita llegar a la ecuación de costo mínimo total.

Mejoras de procesos y SIX SIGMA: a este nivel y con la necesidad de mirar las operaciones desde una visión sistemática y con visión de procesos, se comienzan a buscar herramientas y conceptos más avanzadas. Temas tales como: disminución del tiempo de ciclo, eliminación de las causas de variabilidad y de la mala calidad o de los desperdicios, resultan ser fundamentales. De igual modo, en lo que hace a visualizar el proceso total, localizar los procesos particulares y mapearlos, mejorarlos y medirlos con indicadores consistentes con la estrategia global.

Como conceptos a incorporar a este nivel, se añaden todos los vinculados a SOP (Planficación de Ventas y Operaciones) conjuntamente con los referidos a equilibrar y gestionar la oferta conjuntamente con la demanda. Por ello los dos últimos grandes cuerpos de conocimiento a este nivel, son: Project Management y las aplicaciones en Tecnologías de la Información.

5) Competencias en Supply Chain Management. Es la última etapa de la formación en competencias profesionales. Los temas están más vinculados al management y a los criterios que se usan para las decisiones. En este nivel, se proponen temas tales como: equilibrios de costos en las operaciones, management y gestión de almacenes y del transporte; gestión de la cadena de valor o supply chain management; sincronización de la supply chain; lean management como estrategia para eliminar zonas con desperdicios e ineficiencias; risk management además de los principios de sustentabilidad.

COMPETENCIAS GERENCIALES

Esta es la gran innovación de nuestro tiempo que aportan supply chain management y logística: la visión del negocio desde la óptica coordinada entre la estrategia organizacional, el marketing y las finanzas; pero apoyando y validando las decisiones, en función de las características propias y particulares de la supply chain a la que se integra o forma parte.

Es una visión renovada y que requiere de aportes que no se hallan en los otros sectores pues no es el ámbito propio de sus decisiones. El mundo globalizado requiere reconocer aspectos tales como: Regulaciones Internacionales, Abastecimiento Estratégico; Gestión de las Relaciones con los Proveedores (SRM); Relación con los Clientes (CRM); Gestión Aplicada con Lean y SIX SIGMA para secundar con calidad, eficiencia y buen precio a las acciones de marketing y al desarrollo y aplicación de la estrategia.

CONCLUSIONES

Lejos en el horizonte, quedaron los días en que la logística era solamente transporte y almacenes, y la supply chain management era una visión de “logística extendida” fuera de los límites de la empresa. Actualmente son fuerzas y conceptos viabilizadores, potenciadores de la estrategia de negocios y para la supervivencia de la empresa. Y cuando se plantean en forma articulada y completa, forman las piezas de un apasionante rompecabezas de desarrollo del plan de carrera personal e institucional, clave para el liderazgo por competencias.

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